Con los años, es de esperar que el proceso de envejecimiento favorezca la aparición de marcas en la piel del rostro, como ritides o arrugas finas, las cuales son especialmente notables en la región perioral o periocular. Como respuesta, la dermoabrasión facial es una alternativa factible en muchos casos, aplicable como complemento de otros procedimientos estéticos. Consiste básicamente en el lijado mecánico de este tipo de arrugas, lo que posteriormente generará un proceso de epitelización postoperatoria, mejorando el aspecto y textura de la piel.
Las cicatrices dejadas por el acné severo son otra de las afecciones para las cuales está indicado el peeling, el cual se lleva a cabo en áreas focalizadas de la piel, bajo anestesia local o general, con una operación que no suele tomar más de 1 o 2 horas. Después de realizada la operación, el paciente deberá usar una mascarilla facial hidratante durante una semana, evitando la exposición directa al sol por tres o cuatro meses, manteniendo un cuidado constante con la ayuda de bases y protectores solares.