La nariz es uno de los componentes del rostro que forma parte esencial de la apariencia de una persona. Su modificación a través de métodos quirúrgicos implica un serio cuidado, tomando en cuenta que los cambios en el dorso, punta y alas nasales pueden cambiar dramáticamente la apariencia de algunos pacientes. No obstante, una cirugía nasal puede no estar indicada únicamente por razones estéticas, sino también funcionales, como el manejo de las desviaciones del tabique o de la hipertrofia de los cornetes, que pueden afectar el normal desenvolvimiento de la función respiratoria.
Los estudios y evaluaciones previas a este tipo de cirugía implican la toma de fotografías para planear técnicamente, con detalles, los cambios que se desean realizar. Las características físicas de cada paciente ayudarán al médico a identificar los pasos a seguir durante el procedimiento, tomando en cuenta el tipo de piel, esqueleto facial y factores como la raza o edad. La rinoplastia se realiza bajo anestesia general, durando en promedio 3 horas. Durante el proceso de recuperación, se colocan unos tapones nasales por 48 a 72 horas, se feruliza la nariz externamente con esparadrapo de papel micropore y un pequeño yeso que se deja por 2 semanas. Cuando se ha realizado un abordaje abierto, los puntos se retiran una vez transcurridos 7 días. El paciente no deberá retomar sus actividades habituales hasta después de transcurridos 6 días como mínimo, evitando la exposición solar directa y los deportes de contacto durante al menos 2 meses.