La blefarochalasis, o caída de los párpados superiores, suele ser una de las afecciones más usuales por causa de las cuales el doctor decide aplicar este procedimiento. Esta afección, por lo general, viene acompañada de bolsas grasas muy notables que pueden crecer en la parte inferior o superior del ojo, confiriéndole al rostro una perenne e indeseable expresión de cansancio. El doctor necesitará tomar muy en cuenta los antecedentes médicos y oftalmológicos durante los exámenes prequirúrgicos para conocer las condiciones del paciente antes de decidir someterlo a esta técnica, ya que podría haber presencia de inconvenientes como el síndrome del ojo seco, que contraindicarían la cirugía.
Es común que la ejecución de esta operación vaya acompañada por otras técnicas y procedimientos adicionales para atender las arrugas periorbitarias o "patas de gallina" con toxina botulínica, elevar las cejas y la utilización de láseres o peelings para combatir las arrugas finas periorbitarias. Se trata de una intervención que no suele durar más de una o dos horas aproximadamente, y aunque no requiere hospitalización, es necesario realizarla bajo anestesia local o general.
Durante el tiempo de recuperación posterior a la cirugía, el paciente permanecerá con unas compresas heladas colocadas sobre los párpados durante 24 horas continuas, en las cuales deberá permanecer con la cabeza ligeramente levantada durante el sueño. Cinco días después se retirarán las suturas, aunque los morados y la inflamación desaparecerán totalmente luego de transcurridas dos semanas. Se recomienda el uso de anteojos oscuros durante dos o tres semanas, así como evitar la exposición directa al sol por al menos dos meses para una recuperación más completa y segura.