El bypass gástrico, también llamado desviación gástrica, es una técnica quirúrgica en la cual se reduce el tamaño del estómago. El mismo se divide en una bolsa grande y una pequeña, dejando así un reservorio gástrico con una capacidad de entre 15 y 30 ml, el cual se enlaza con el intestino de manera directa. Teniendo un estómago más pequeño, el paciente se sentirá lleno más rápidamente, por lo cual, comerá una menor cantidad de alimentos. Esta intervención combina dos mecanismos, el restrictivo, al limitar la cantidad de comida que se ingiere, y el derivativo, al crearse un puente entre los intestinos.
Este procedimiento se realiza a través de una cirugía laparoscópica, es decir, por medio de cortes pequeños sin abrir el abdomen. Se hace bajo anestesia general y dura de 1 a 3 horas. Para hacer la división del estómago, se colocan grapas de titanio y se aseguran con una sutura. La bolsa pequeña del estómago se desconecta de la primera porción del intestino delgado (duodeno) y se une a una parte del intestino delgado que está más abajo (yeyuno). De esta manera, los alimentos van desde el pequeño reservorio gástrico directamente hasta el yeyuno, sin pasar ni por el duodeno ni por un fragmento de los intestinos.
Luego de la intervención, el paciente permanece hospitalizado de 2 a 4 días. Debe guardar un reposo relativo de 7 días, siendo recomendable que salga de su casa y haga cierta actividad. Evite conducir su automóvil hasta 5 días luego de que sea dado de alta.
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